Las vacunas refuerzan el sistema inmunitario y previenen enfermedades graves y potencialmente mortales. Las vacunas le "enseñan" al cuerpo cómo defenderse cuando microorganismos, como virus o bacterias lo invaden. Como resultado, las personas vacunadas no se enferman o tienen una infección leve. Es una forma natural de hacerle frente a las enfermedades infecciosas.
Las vacunas existen desde finales de 1700 cuando se tuvo que enfrentar a la viruela, única enfermedad humana que ha sido erradicada completamente del planeta. También se han desarrollado vacunas contra la difteria, poliomielitis, tuberculosis (BCG), difteria, tétanos, tos convulsiva y otras enfermedades.
Las vacunas evitan de 2 a 3 millones de muertes cada año. Las vacunas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas una vez comercializadas. La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves y temporales (dolor en el lugar de inyección o febrícula), y los raros efectos mayores son investigados inmediatamente.

Fase I

Se refiere al primer uso de vacuna en etapa experimental en voluntarios humanos sanos para determinar inicialmente si la vacuna es segura, no causa eventos adversos y si genera inmunidad. Se estudian diferentes dosis y vías de administración e involucra pocos voluntarios.

Fase II

Son los estudios iniciales para determinar la eficacia de la vacuna. Se da en un número limitado de voluntarios, para evaluar principalmente la capacidad de la vacuna para generar defensas y la seguridad (reacciones leves y temporales)

Fase III

Tienen como objetivo evaluar de forma más completa y extensa la seguridad y la eficacia de la vacuna, por lo que normalmente participan miles de voluntarios. Son estudios multicéntricos que se realizan simultáneamente en varios países, con un control adecuado.